miércoles, 22 de julio de 2015

II. [Segunda parte ]La importancia de hacer una buena interpretación bíblica.

 Procedimiento de interpretación y aplicación de un texto Bíblico

 I- Análisis histórico-cultural y contextual. A). Determinar el medio ambiente histórico y cultural general del escritor y sus lectores. 1- Determinar las circunstancias históricas generales. 2- Estar atento a las circunstancias y normas que proporcionan detalles para entender mejor determinadas acciones. B). Determinar el propósito que tuvo el autor al escribir un libro. 1- Observar las declaraciones explícitas o frases repetidas. 2- Observar secciones parenéticas o exhortaciones. 3- Observar temas que se omitan o que se enfoquen. C). Entender cómo el pasaje armoniza con su contexto inmediato. 1- Identificar los bloques mayores de material en el libro e indicar cómo armonizan con un todo coherente. 2- Indicar cómo el pasaje armoniza con el desarrollo del argumento del autor. 3- Determinar la perspectiva que el autor intenta comunicar; noumenológica (modo en que las cosas suceden en realidad) o fenomenológica (modo en que las cosas parecen suceder). 4- Distinguir entre verdad descriptiva y verdad prescriptiva. 5- Distinguir entre detalles incidentales y la enseñanza que enfoca el pasaje. 6- Identificar la persona o clase de personas para quienes se dirige un pasaje en particular. II- Análisis léxico-sintáctico. A). Identificar la forma general. B). Trazar el desarrollo del tema de un autor e indicar cómo armoniza con el texto del pasaje. C). Identificar las divisiones naturales (parráfos y oraciones) del texto. D). Identificar las palabras de enlace dentro de los párrafos y oraciones e identificar cómo ayudan en la comprensión de la progresión del pensamiento del autor. E). Determinar el significadod e las palabras. 1- Identificar los múltiples significados que una palabra poseía en ese tiempo y cultura. 2- Determinar el significado que el autor quiso darle en un contexto determinado. F). Analizar la sintaxis para mostrar cómo contribuye a la comprensión de un pasaje. G). Poner los resultados del análisis personal en términos no técnicos y fáciles de entender que comuniquen con claridad el sentido del autor al lector actual. III- Aálisis teológico. A). Determinar el punto de vista personal de la naturaleza de la relación de Dios con el hombre. B). Identificar las implicaciones de este punto de vista para el pasaje que está estudiando. C). Evaluar la extensión del conocimiento teológico al alcance de la gente de esa época (analogía de las Escrituras). D). Determinar el significado que el pasaje tenía para sus lectores originales a la luz de su conocimiento. E). Identificar el conocimientoadicional sobre este tema que está a nuestro alcance gracias a posterior revelación (analogía de la fe). IV- Análisis literario. A). Buscar referencias explícitas que indiquen la intención del autor respecto al méteodo que estaba usando. B). Si el texto no identifica explícitamente la forma literaria del pasaje, estudie las características del pasaje deductivamente para averiguar su forma. C). Aplicar los principios de los recursos literarios con cuidado pero sin rigidez. 1- Símil. a. Característica: una comparación expresada. b. Interpretación: por lo general un punto único de similitud o contraste. 2- Metáfora. a. Característica: una comparación no expresada. b. Interpretación: por lo general un punto único de similitud. 3- Proverbio. a. Característica: comparación expresada o no expresada. b. Interpretación: por lo general un punto único de similitud o contraste. 4- Parábolas. a. Características: un símil extendido: las comparaciones son expresadas y se mantienen separadas, la historia y su significado son conscientemente separadas. b. Interpretación: determinar el significado focal de la historia e indicar cómo los detalles armonizan naturalmente con la enseñanza focal. 5- Alegorías. a. Características: una metáfora extendida: las comparaciones no son expresadas ni determinadas; la historia y su significado son llevadas juntas. 6- Tipos. a. Características: • Debe haber alguna semejanza o analogía notable entre el tipo y su antitipo. • Debe haber alguna evidencia de que el tipo fue señalado por Dios para representar la cosa tipificada. • Un tipo debe prefigurar algo en el futuro. • Clases de tipos y sus antitipos: personas, acontecimientos, instituciones, oficios y acciones. b. Interpretación: • Determinar el significado dentro del tiempo y de la cultura del tipo y el antitipo. • Investigar el texto para encontrar los puntos de correspondencia entre el tipo y su antitipo según se relacionan con la historia de la salvación. • Observar los puntos importantes de diferencia entre el tipo y su antitipo. 7- Profecía. a. Catacterísticas: • Estar consciente de que el estilo es generalmente figurado y simbólico. • Estar atento a los elementos sobrenaturales tales como imformación comunicada mediante la proclamación de ángeles, visiones y otros medios sobrenaturales. • Observar el enfasís en el mundo invisible que yace debajo de la acción del mundo visible. • Seguir la acción a su conclusión usual medinate la soberana intervención de Dios. b. Interpretación: • Determinar la situación histórica específica que rodeaba la composición del escrito. Estudiar la historia implicada para ver si la profecía se ha cumplido o no. • Estudiar los pasajes paralelos u otros ciclos dentro de la misma profecía para información adicional. • Analizar si este pasaje es parte de una predicción progresiva, si es un posible cumplimiento gradual o si incluye contracción profética. V- Comparación con otros. A). Comparar su análisis con los de otros intérpretes. B). Modificar, corregir o ampliar su interpretación según sea apropiado. VI- Aplicación. A). Deducción de principios: Basado en los análisis histórico-cultural, contextual, léxico-sintáctico y teológico de una porción narrativa, verfificar mediante el estudio deductivo (1) el principio o los principios que el pasaje tenía la intención de enseñar, o (2) los principios {verdades descriptivas} ilustrados dentro del pasaje que siguen siendo aplicables al creyente hoy en día. B). Trasmisión transcultural de mandamientos Bíblicos. • Determinar lo más exactamente posible el principio que está detrás del mandamiento. • Determinar si el principio es transcultural o cultural al examinar la razón dada al principio. • Si un principio es transcultural, determinar si la misma conducta aplicada en nuestra cultura expresa o no el principio bíblico. • Si debe cambiarse la expresión de conducta de un principio, sugiera una equivalencia cultural que expresará el principio dado por Dios detrás del mandamiento original.

El método correcto para interpretar la Biblia

En el artículo anterior, vimos unos métodos incorrectos que no debemos usar para interpretar la Biblia.  En este artículo vamos a ver el método correcto .
Sin embargo, antes de explicar el método, voy a mencionar unos supuestos que forman las bases para el método:

Dios se revela a sí mismo a la humanidad para que los seres humanos podamos tener una relación con El.  Esta comunicación incluye detalles como: quién es Dios, cómo es, qué es el ser humano, de dónde vino la humanidad y para qué está en la tierra.  Además esta revelación elucida la gran brecha que hay entre nuestro Dios santo y la humanidad pecaminosa, y qué hizo Dios en Cristo para arreglar ese problema y hacer posible una relación con El.

Un aspecto de la revelación que Dios ha dado a la humanidad es lo que El inspiró a autores humanos a poner en forma escrita en la Biblia.

La Biblia es un libro divino; por lo tanto, lo que la Biblia afirma, Dios afirma.

La Biblia también es un libro humano.  Fue escrito en lenguaje humano, usando la gramática y las técnicas literarias de su época y cultura, y refleja las personalidades de los autores y las situaciones históricas en que vivían ellos y sus destinatarios. Por eso, debemos interpretarla según las leyes de la hermenéutica que se aplican a otras obras de literatura.

Los libros de la Biblia fueron escritos para contextos particulares.  Por lo tanto, nos incumbe averiguar su sentido original, especialmente antes de sacar aplicaciones.  Este sentido original es el mensaje que el autor comunicaba a los destinatarios o su audiencia original.  No queremos sacar una interpretación (o aplicación) en que el autor diría, “¡Ay, no! ¡No dije eso!”
Por eso, sería una equivocación dar un mensaje a un grupo de jóvenes sobre “Por qué las chicas y los muchachos no pueden andar tomados de la mano,” basándome en 1ª Corintios 7:1 el cual dice, “bueno le sería al hombre no tocar mujer.”  Según tal predicador, Pablo decía que los muchachos y chicas literalmente no deberían tocarse.

Sin embargo, un estudio del contexto en capítulo 7 indica que Pablo contestaba ciertas preguntas que tenían que ver con el matrimonio y el estado de ser soltero o soltera.  Resulta que “no tocar mujer” es una figura (un eufemismo) que significa el matrimonio con la relación sexual que eso conlleva.  En efecto, Pablo significaba, “Está bien que un hombre se quede soltero”.  Por eso, antes de hacer aplicaciones del texto, es importante primero entender qué era lo que el autor significaba a su audiencia original.  Si alguien quiere hablar con jóvenes sobre la cuestión de muestras públicas de atracción mútua, mejor buscar otro texto.

La Biblia tiene un mensaje relevante para todos los tiempos y para todas las personas
 Por lo tanto, nos incumbe hacer caso al mensaje original y aplicarlo a nuestro contexto.
Entonces, con estos supuestos ya en la mesa, podemos decir que el método correcto para interpretar la Biblia es el método “histórico-gramático”.

Se describe como “histórico” porque procura interpretar un pasaje bíblico de acuerdo al trasfondo histórico del pasaje, incluyendo las circunstancias del autor y los destinatarios, el contexto político, religioso, social y cultural.  Incluye también el problema o la situación que motivó al autor escribir ese mensaje a aquella audiencia.

Este método se describe como “gramático” porque procura interpretar un pasaje bíblico de acuerdo a las normas para el uso del lenguaje; por ejemplo, según el significado de las palabras, el contexto, su relación con otras palabras y su composición gramatical.

A veces sucede que un nombre o una definición se van refinando a través del tiempo. El nombre de este método de interpretación no es una excepción.

Por ejemplo, algunos han agregado “literal” a la definición. Cuando se habla de una interpretación “literal”, quiere decir que el mejor significado por lo general es el más normal, no un significado esotérico.
Por ejemplo, algunos han agregado “literal” a la definición. Cuando se habla de una interpretación “literal”, quiere decir que el mejor significado por lo general es el más normal, no un significado esotérico.
Descubrimientos arqueológicos en décadas más recientes han derramado más luz sobre los géneros literarios de los tiempos bíblicos.  Por ejemplo, parece que partes de la Ley de Moisés siguen el formato de los tratados entre un rey fuerte y unos vasallos aliados al rey.  También, dentro del género de epístolas, parece que Filipenses se encaja en el sub-genero de “cartas de amistad”.
Esto, más el hecho de que la Biblia está repleta de lenguaje figurado, les influyó a algunos a agregar “literario” a la definición.  Cuando hablamos de “literario”, quiere decir que debemos interpretar un pasaje bíblico de acuerdo a su género literario, e interpretando correctamente cualquier lenguaje figurado, modismo y figura extendida (como tipo, símbolo, alegoría o parábola).
Finalmente, algunos agregan “teológico” a la definición.  El aspecto “teológico” trata de tomar en cuenta varios factores: primero, la progresión en que Dios dio Su revelación en las Escrituras.  Por ejemplo, cuando David dice en el Salmo 51:11 “no quites de mi tu santo Espíritu” hay que tomar en cuenta que en el AT Su ministerio era limitado a líderes claves y al perder el Espíritu lo que perdían era su liderazgo (1º Samuel 16:14), Sin embargo, en el NT hubo cambios en que el Espíritu ministraba en todos los creyentes y en forma más permanente (Juan 14:16-17).  O sea, desde los días de David hasta la época de la iglesia en que estamos, sucedió una progresión de revelación sobre el ministerio del Espíritu Santo.
Un segundo factor teológico es si hay continuidad o discontinuidad entre el texto y el pueblo de Dios hoy.  Por ejemplo, al leer Deuteronomio 20:16-18 donde Dios manda a Israel a exterminar totalmente los pueblos en la tierra prometida, sabemos instintivamente que hoy no aplicamos en forma directa este mandamiento que era dirigido a un grupo específico y sólo por un tiempo definido.  La matanza es un factor de discontinuidad.  Por el otro lado, la razón dada en v.18, la de no aprender los pecados de ellos, es un factor de continuidad, porque todavía debemos tomar pasos para no dejarnos influir por el pecado.
Un final factor teológico es la enseñanza general de la Biblia sobre las doctrinas o temas que están en el texto.   Por ejemplo, digamos que alguien enseñara sobre “La oración no contestada”, basándose enMarcos 11:24, “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”  Si nos basamos únicamente  en este versículo para sacar conclusiones sobre la oración no contestada, puede ser que concluyamos que cualquier cosa que pidamos – las riquezas, la sanidad, la venganza, el éxito de un negocio ilícito, el amor de una persona del sexo opuesto – si sólo podemos creer lo suficiente que vamos a recibir la respuesta que anhelamos, a la fuerza Dios tiene que darnos esa cosa.
Es cierto que la falta de fe es un factor que puede hacer que Dios diga “no” a nuestra petición (Santiago 1:5-6).  Pero hay otros factores, también: si estamos permaneciendo en Cristo y dejando que su Palabra permanezca en nosotros (Juan 15:7), si estamos viviendo en una manera que agrada a Dios (1 Juan 3:22; Santiago 5:16), y si la petición misma está de acuerdo a la voluntad de Dios (1 Juan 5:14-15).
El punto es que, si no tomamos en cuenta lo que la Biblia enseña en otros pasajes sobre la oración no contestada, corremos el riesgo de sacar una enseñanza equivocada o por lo menos no equilibrada.
Lo que describí son los conceptos que el método correcto trata de tomar en cuenta en el momento de interpretar las Escrituras.  Como sería muy largo hablar del método “literal-histórico-gramático-literario-teológico”, de aquí en adelante voy a refirirme al método histórico-gramático.

¡Seamos buenos intérpretes de la Palabra

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