Procedimiento de interpretación y
aplicación de un texto Bíblico
I- Análisis
histórico-cultural y contextual. A). Determinar el medio ambiente histórico y
cultural general del escritor y sus lectores. 1- Determinar las circunstancias
históricas generales. 2- Estar atento a las circunstancias y normas que proporcionan
detalles para entender mejor determinadas acciones. B). Determinar el propósito
que tuvo el autor al escribir un libro. 1- Observar las declaraciones
explícitas o frases repetidas. 2- Observar secciones parenéticas o
exhortaciones. 3- Observar temas que se omitan o que se enfoquen. C). Entender
cómo el pasaje armoniza con su contexto inmediato. 1- Identificar los bloques
mayores de material en el libro e indicar cómo armonizan con un todo coherente.
2- Indicar cómo el pasaje armoniza con el desarrollo del argumento del autor.
3- Determinar la perspectiva que el autor intenta comunicar; noumenológica
(modo en que las cosas suceden en realidad) o fenomenológica (modo en que las
cosas parecen suceder). 4- Distinguir entre verdad descriptiva y verdad
prescriptiva. 5- Distinguir entre detalles incidentales y la enseñanza que
enfoca el pasaje. 6- Identificar la persona o clase de personas para quienes se
dirige un pasaje en particular. II- Análisis léxico-sintáctico. A). Identificar
la forma general. B). Trazar el desarrollo del tema de un autor e indicar cómo
armoniza con el texto del pasaje. C). Identificar las divisiones naturales
(parráfos y oraciones) del texto. D). Identificar las palabras de enlace dentro
de los párrafos y oraciones e identificar cómo ayudan en la comprensión de la
progresión del pensamiento del autor. E). Determinar el significadod e las
palabras. 1- Identificar los múltiples significados que una palabra poseía en
ese tiempo y cultura. 2- Determinar el significado que el autor quiso darle en
un contexto determinado. F). Analizar la sintaxis para mostrar cómo contribuye
a la comprensión de un pasaje. G). Poner los resultados del análisis personal
en términos no técnicos y fáciles de entender que comuniquen con claridad el
sentido del autor al lector actual. III- Aálisis teológico. A). Determinar el
punto de vista personal de la naturaleza de la relación de Dios con el hombre.
B). Identificar las implicaciones de este punto de vista para el pasaje que
está estudiando. C). Evaluar la extensión del conocimiento teológico al alcance
de la gente de esa época (analogía de las Escrituras). D). Determinar el
significado que el pasaje tenía para sus lectores originales a la luz de su
conocimiento. E). Identificar el conocimientoadicional sobre este tema que está
a nuestro alcance gracias a posterior revelación (analogía de la fe). IV-
Análisis literario. A). Buscar referencias explícitas que indiquen la intención
del autor respecto al méteodo que estaba usando. B). Si el texto no identifica
explícitamente la forma literaria del pasaje, estudie las características del
pasaje deductivamente para averiguar su forma. C). Aplicar los principios de
los recursos literarios con cuidado pero sin rigidez. 1- Símil. a.
Característica: una comparación expresada. b. Interpretación: por lo general un
punto único de similitud o contraste. 2- Metáfora. a. Característica: una
comparación no expresada. b. Interpretación: por lo general un punto único de
similitud. 3- Proverbio. a. Característica: comparación expresada o no expresada.
b. Interpretación: por lo general un punto único de similitud o contraste. 4-
Parábolas. a. Características: un símil extendido: las comparaciones son
expresadas y se mantienen separadas, la historia y su significado son
conscientemente separadas. b. Interpretación: determinar el significado focal
de la historia e indicar cómo los detalles armonizan naturalmente con la
enseñanza focal. 5- Alegorías. a. Características: una metáfora extendida: las
comparaciones no son expresadas ni determinadas; la historia y su significado
son llevadas juntas. 6- Tipos. a. Características: • Debe haber alguna
semejanza o analogía notable entre el tipo y su antitipo. • Debe haber alguna
evidencia de que el tipo fue señalado por Dios para representar la cosa
tipificada. • Un tipo debe prefigurar algo en el futuro. • Clases de tipos y
sus antitipos: personas, acontecimientos, instituciones, oficios y acciones. b.
Interpretación: • Determinar el significado dentro del tiempo y de la cultura
del tipo y el antitipo. • Investigar el texto para encontrar los puntos de
correspondencia entre el tipo y su antitipo según se relacionan con la historia
de la salvación. • Observar los puntos importantes de diferencia entre el tipo
y su antitipo. 7- Profecía. a. Catacterísticas: • Estar consciente de que el
estilo es generalmente figurado y simbólico. • Estar atento a los elementos
sobrenaturales tales como imformación comunicada mediante la proclamación de
ángeles, visiones y otros medios sobrenaturales. • Observar el enfasís en el mundo
invisible que yace debajo de la acción del mundo visible. • Seguir la acción a
su conclusión usual medinate la soberana intervención de Dios. b.
Interpretación: • Determinar la situación histórica específica que rodeaba la
composición del escrito. Estudiar la historia implicada para ver si la profecía
se ha cumplido o no. • Estudiar los pasajes paralelos u otros ciclos dentro de
la misma profecía para información adicional. • Analizar si este pasaje es
parte de una predicción progresiva, si es un posible cumplimiento gradual o si
incluye contracción profética. V- Comparación con otros. A). Comparar su
análisis con los de otros intérpretes. B). Modificar, corregir o ampliar su
interpretación según sea apropiado. VI- Aplicación. A). Deducción de principios:
Basado en los análisis histórico-cultural, contextual, léxico-sintáctico y
teológico de una porción narrativa, verfificar mediante el estudio deductivo
(1) el principio o los principios que el pasaje tenía la intención de enseñar,
o (2) los principios {verdades descriptivas} ilustrados dentro del pasaje que
siguen siendo aplicables al creyente hoy en día. B). Trasmisión transcultural
de mandamientos Bíblicos. • Determinar lo más exactamente posible el principio
que está detrás del mandamiento. • Determinar si el principio es transcultural
o cultural al examinar la razón dada al principio. • Si un principio es
transcultural, determinar si la misma conducta aplicada en nuestra cultura
expresa o no el principio bíblico. • Si debe cambiarse la expresión de conducta
de un principio, sugiera una equivalencia cultural que expresará el principio
dado por Dios detrás del mandamiento original.
El método correcto para interpretar la Biblia
En el artículo anterior,
vimos unos métodos incorrectos que no debemos usar para interpretar la
Biblia. En este artículo vamos a ver el método correcto .
Sin embargo, antes de
explicar el método, voy a mencionar unos supuestos que forman
las bases para el método:
Dios se revela a sí mismo a la humanidad para que los seres humanos podamos
tener una relación con El. Esta comunicación incluye detalles como: quién
es Dios, cómo es, qué es el ser humano, de dónde vino la humanidad y para qué
está en la tierra. Además esta revelación elucida la gran brecha que hay
entre nuestro Dios santo y la humanidad pecaminosa, y qué hizo Dios en Cristo
para arreglar ese problema y hacer posible una relación con El.
Un aspecto de la
revelación que Dios ha dado a la humanidad es lo que El inspiró a autores
humanos a poner en forma escrita en la Biblia.
La Biblia es un libro divino; por lo tanto, lo que la Biblia
afirma, Dios afirma.
La Biblia también es un libro humano. Fue escrito en lenguaje
humano, usando la gramática y las técnicas literarias de su época y cultura, y
refleja las personalidades de los autores y las situaciones históricas en que
vivían ellos y sus destinatarios. Por eso, debemos interpretarla según las
leyes de la hermenéutica que se aplican a otras obras de literatura.
Los libros de la Biblia fueron escritos para contextos particulares. Por lo tanto,
nos incumbe averiguar su sentido original, especialmente antes de sacar
aplicaciones. Este sentido original es el mensaje que el autor comunicaba
a los destinatarios o su audiencia original. No queremos sacar una
interpretación (o aplicación) en que el autor diría, “¡Ay, no! ¡No dije eso!”
Por eso, sería una
equivocación dar un mensaje a un grupo de jóvenes sobre “Por qué las chicas y
los muchachos no pueden andar tomados de la mano,” basándome en 1ª Corintios
7:1 el cual dice, “bueno le sería al hombre no tocar mujer.” Según
tal predicador, Pablo decía que los muchachos y chicas literalmente no deberían
tocarse.
Sin embargo, un estudio
del contexto en capítulo 7 indica que Pablo contestaba ciertas preguntas que
tenían que ver con el matrimonio y el estado de ser soltero o soltera.
Resulta que “no tocar mujer” es una figura (un eufemismo) que significa el
matrimonio con la relación sexual que eso conlleva. En efecto, Pablo
significaba, “Está bien que un hombre se quede soltero”. Por eso, antes
de hacer aplicaciones del texto, es importante primero entender qué era lo que
el autor significaba a su audiencia original. Si alguien quiere hablar
con jóvenes sobre la cuestión de muestras públicas de atracción mútua, mejor
buscar otro texto.
La Biblia tiene un mensaje relevante para todos los tiempos y para todas
las personas.
Por lo tanto, nos
incumbe hacer caso al mensaje original y aplicarlo a nuestro contexto.
Entonces, con estos
supuestos ya en la mesa, podemos decir que el método correcto para
interpretar la Biblia es el método “histórico-gramático”.
Se describe como “histórico”
porque procura interpretar un pasaje bíblico de acuerdo al trasfondo histórico
del pasaje, incluyendo las circunstancias del autor y los destinatarios, el contexto
político, religioso, social y cultural. Incluye también el problema o la
situación que motivó al autor escribir ese mensaje a aquella audiencia.
Este método se describe
como “gramático” porque procura interpretar un pasaje bíblico de acuerdo
a las normas para el uso del lenguaje; por ejemplo, según el significado de las
palabras, el contexto, su relación con otras palabras y su composición
gramatical.
A veces sucede que un
nombre o una definición se van refinando a través del tiempo. El nombre de este
método de interpretación no es una excepción.
Por ejemplo, algunos han
agregado “literal” a la definición. Cuando se habla de una
interpretación “literal”, quiere decir que el mejor significado por lo general
es el más normal, no un significado esotérico.
Por ejemplo, algunos han
agregado “literal” a la definición. Cuando se habla de una
interpretación “literal”, quiere decir que el mejor significado por lo general
es el más normal, no un significado esotérico.
Descubrimientos
arqueológicos en décadas más recientes han derramado más luz sobre los géneros
literarios de los tiempos bíblicos. Por ejemplo, parece que partes de la
Ley de Moisés siguen el formato de los tratados entre un rey fuerte y unos
vasallos aliados al rey. También, dentro del género de epístolas, parece
que Filipenses se encaja en el sub-genero de “cartas de amistad”.
Esto, más el hecho de
que la Biblia está repleta de lenguaje figurado, les influyó a algunos a
agregar “literario” a la definición. Cuando hablamos de
“literario”, quiere decir que debemos interpretar un pasaje bíblico de acuerdo
a su género literario, e interpretando correctamente cualquier lenguaje
figurado, modismo y figura extendida (como tipo, símbolo, alegoría o parábola).
Finalmente, algunos
agregan “teológico” a la definición. El aspecto “teológico” trata
de tomar en cuenta varios factores: primero, la progresión en que Dios dio Su
revelación en las Escrituras. Por ejemplo, cuando David dice en el Salmo
51:11 “no quites de mi tu santo Espíritu” hay que tomar en cuenta que en el AT
Su ministerio era limitado a líderes claves y al perder el Espíritu lo que
perdían era su liderazgo (1º Samuel 16:14), Sin embargo, en el NT hubo cambios
en que el Espíritu ministraba en todos los creyentes y en forma más permanente
(Juan 14:16-17). O sea, desde los días de David hasta la época de la
iglesia en que estamos, sucedió una progresión de revelación sobre el
ministerio del Espíritu Santo.
Un segundo factor
teológico es si hay continuidad o discontinuidad entre el texto y el pueblo de
Dios hoy. Por ejemplo, al leer Deuteronomio 20:16-18 donde Dios
manda a Israel a exterminar totalmente los pueblos en la tierra prometida,
sabemos instintivamente que hoy no aplicamos en forma directa este mandamiento
que era dirigido a un grupo específico y sólo por un tiempo definido. La
matanza es un factor de discontinuidad. Por el otro lado, la razón dada
en v.18, la de no aprender los pecados de ellos, es un factor de continuidad,
porque todavía debemos tomar pasos para no dejarnos influir por el pecado.
Un final factor
teológico es la enseñanza general de la Biblia sobre las doctrinas o temas que
están en el texto. Por ejemplo, digamos que alguien enseñara sobre
“La oración no contestada”, basándose enMarcos 11:24, “Por tanto, os digo que
todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” Si
nos basamos únicamente en este versículo para sacar conclusiones sobre la
oración no contestada, puede ser que concluyamos que cualquier cosa que pidamos
– las riquezas, la sanidad, la venganza, el éxito de un negocio ilícito, el
amor de una persona del sexo opuesto – si sólo podemos creer lo suficiente que
vamos a recibir la respuesta que anhelamos, a la fuerza Dios tiene que darnos esa
cosa.
Es cierto que la falta
de fe es un factor que puede hacer que Dios diga “no” a nuestra petición
(Santiago 1:5-6). Pero hay otros factores, también: si estamos
permaneciendo en Cristo y dejando que su Palabra permanezca en nosotros (Juan
15:7), si estamos viviendo en una manera que agrada a Dios (1 Juan
3:22; Santiago 5:16), y si la petición misma está de acuerdo a la voluntad
de Dios (1 Juan 5:14-15).
El punto es que, si no
tomamos en cuenta lo que la Biblia enseña en otros pasajes sobre la oración no
contestada, corremos el riesgo de sacar una enseñanza equivocada o por lo menos
no equilibrada.
Lo que describí son los
conceptos que el método correcto trata de tomar en cuenta en el momento de
interpretar las Escrituras. Como sería muy largo hablar del método
“literal-histórico-gramático-literario-teológico”, de aquí en adelante voy a
refirirme al método histórico-gramático.

