martes, 3 de junio de 2025

Poner la mirada en las cosas de arriba

 Base bíblica colosenses 3:1-3

Hoy en nuestros días las personas se enfocan en muchas cosas materiales. La búsqueda de la libertad financiera a través de la acumulación de riquezas y propiedades son claves en sus vidas, el prepararse y acumular títulos académicos y certificaciones, el logar crecer profesionalmente y posicionarse en una buena posición laborar son algunas de las cosas en las cuales este mundo se enfoca. Creen que poner la mira en estas cosas los harán felices; y aunque hay algún tipo de satisfacción en ellas, lo cierto es que no son determinantes para alcanzarla verdadera felicidad. Ignoran que la verdadera felicidad se encuentra en conocer a Cristo y su evangelio. Por ello, en estos versículos el apóstol nos hace una exhortación a poner la mira en las cosas de arriba.

La influencia del gnosticismo sobre el cristianismo fue muy grande, porque la iglesia adoptaba sus formas externas: (1) usaba sus formas de pensamiento; (2) usaba su nomenclatura (o vocabulario); (3) reconocían (a su modo) a Cristo como el Salvador del mundo; (4) imitaban los sacramentos de la iglesia (apóstata); (5) profesaban ser una revelación esotérica (secreta) de Cristo y los apóstoles; (6) producían un número de libros apócrifos (evangelios, epístolas, revelaciones). Por lo tanto, aunque el gnosticismo era diametralmente opuesto al cristianismo, con este camuflaje lograba engañar a muchas personas porque pasaba como una refinación del cristianismo. Aun llegó a reclamar ser el único verdadero cristianismo, apartado sólo para los elegidos (los gnósticos, los conocedores).

El ser consecuente requiere que los creyentes vivan en conformidad con el hecho de que han resucitado con Cristo, quien no sólo es el objeto de la fe de ellos (capítulos 1 y 2) sino también la fuente de su vida (capítulos 3 y 4). Por supuesto, la línea que divide estas dos verdades no es rígida. Existe una considerable solapa dura. No obstante, hay una diferencia de énfasis.

Existe una íntima conexión entre Colosenses 3 y lo que le antecede. Las primeras palabras de Colosenses 3, a saber, Si, pues, habéis sido resucitados con Cristo, resumen la idea que ya fuera expresada anteriormente en 2:12, 13, “fuisteis levantados con él … os dio vida juntamente con él”, y son la contraparte de 2:20, “Si habéis muerto con Cristo a los rudimentos del mundo.…” Se debe recordar que los colosenses eran acosados por el peligro de recaer en el paganismo con su grosera inmoralidad, etc., como se hace evidente por 2:23 y 3:5 ss.

 La falsa solución de su problema fue refutada en los capítulos 1 y 2, en especial en el último. Se indicó que no existe cura material para un mal espiritual, que maltratar el cuerpo jamás sanará al alma enferma, sino que más bien aumentará su mal, y que individuos engendrados de una manera celestial no pueden quedar satisfechos con remedios terrenales. Cristo, y él solo, es la respuesta, Cristo en toda la plenitud de su amor y poder, como ya se intimó en los capítulos 1 y 2, pero que ahora se deja sentado con mucha más claridad y en forma más directa (capítulo 3) en una serie de exhortaciones pastorales. De modo que si los colosenses fueron levantados colectivamente cuando Cristo fue resucitado y con él, en la forma

explicada anteriormente (véase sobre 2:12, 13, 20), ¿por qué van a buscar la salvación o la plenitud aparte de él? ¿Por qué recurrir a cisternas rotas cuando la fuente misma está a la mano? La resurrección de Cristo, seguida por su ascensión y coronación, garantiza el perdón y provee por la pureza. A este Salvador ellos se rindieron cuando le abrazaron por la fe. El poder purificador de la sangre y del Espíritu de Cristo les ha sido señalado y sellado por el bautismo. La provisión de la gracia se mantiene abundante. Ahora mismo (¡no necesitan esperar hasta el día de la parousía!) son resucitados con Cristo. Poseen dentro de sí mismos la vida de la resurrección.

I. UNA EXHORTACIÓN A BUSCAR LAS COSAS DE ARRIBA.

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”.

El apóstol Pablo hace una exhortación a buscar las cosas de arriba y no en las de la tierra., donde Jesús está sentado a la diestra de su Padre: buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Si nos damos cuenta estas cosas que vienen de arriba son de gran valor porque vienen del mismo trono de Dios, donde Cristo esta sentado a su diestra. A veces creemos que las mejores cosas las encontraremos fuera de la voluntad de Dios y que este mundo puede ofrecérnoslas, pero no es asi ya que todo lo bueno proviene de Dios: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”, (Santiago 1:17)..

. Por lo tanto, deben experimentar el poder de la resurrección de Cristo en un grado cada vez más alto. Que la unión que tienen con el Cristo exaltado transforme su vida entera: mente, corazón, y voluntad (Fil. 3:10). De modo que Pablo les exhorta, diciendo: buscad las cosas que están arriba, donde está Cristo. El verbo buscad implica un esfuerzo perseverante; por lo tanto, la traducción, “Estén buscando constantemente” no es incorrecta. Además, este buscar es más que un buscar para encontrar. Es un buscar para obtener (cf. Mt. 6:33; 13:45). No obstante, el énfasis no recae sobre la acción de buscar, sino en el objeto buscado. Una traducción exacta sería,

. “Las cosas que están arriba «frase colocada en primer lugar para darle énfasis» estén constantemente buscando”. El buscar para obtener algo es una actividad común, pero el buscar para obtener los tesoros debidos no es tan común, y por lo tanto requiere el énfasis. Las cosas que están arriba son los valores espirituales que están fijados en el corazón del Mediador exaltado y en gloria, desde el cual, sin ningún daño para él, son derramados sobre aquellos que humildemente los piden y diligentemente los buscan (Mt. 7:7; 1 Co. 12:11; Ef. 1:3; 4:7, 8). Según lo indica el contexto, el apóstol se refiere a realidades tales como compasión, bondad, humildad, mansedumbre, longanimidad, paciencia, el espíritu perdonador, y sobre todo amor (3:12 ss.). Con toda seguridad, si los corazones de los creyentes están llenos de tales bondades, no habrá cabida para los deseos de la carne. Por tanto, aquí está la verdadera solución. Los colosenses pueden estar seguros de que su Cristo exaltado tiene tanto la autoridad como el poder para derramar cualquier gracia que fuese necesaria, porque él está sentado a la diestra de Dios (Sal. 110:1, una frase que Cristo se la aplicó para sí mismo en Mt. 22:41–46; 26:64; Mr. 12:35–37; 14:61, 62; Lc. 20:41–44; 22:66–70), vestido de majestad y honor. Esta reconfortante verdad acerca de la ascensión de nuestro Señor y de su coronación a la diestra del Padre como una fuente de bendiciones para su pueblo, fue anunciada en el Antiguo Testamento (Sal. 8, como se interpreta en He. 2:1–8; Sal. 68:18, como se explica

Aquellos que buscan obtener estas “cosas de arriba” no están cazando fantasmas, sino que están acumulando preciosos tesoros. No son la clase de gente que se olvida de sus obligaciones aquí y ahora. Por el contrario, son muy prácticos, porque las gracias que han sido enumeradas los capacitan no sólo para obtener victoria sobre victoria en su lucha contra los deseos de complacer las tendencias de la carne, sino para ser en forma veraz “sal de la tierra” y “luz del mundo” (Mt. 5:13, 14).

2. En una forma muy similar, Pablo continúa, En las cosas que están arriba coloquen toda su atención, no en las cosas que están sobre la tierra.112 Esta exhortación es muy práctica. Indica que los colosenses son apremiados a reflexionar en y anhelar vivamente113 las cosas que están arriba, tal como las definimos anteriormente. Ahora bien, un pastor que quiera ayudar a su congregación en su lucha contra la inmoralidad, no debe predicar una serie de sermones sobre el tema la inmoralidad, descendiendo a los sucios detalles. Si lo hace En el v. 2 se puede retener el orden original de las palabras sin ninguna dificultad. En el v. 1, a causa del modificativo “donde está Cristo”, el énfasis del original puede reproducirse mejor mediante itálicas. Para el verbo φρονέω véase C.N.T. sobre Fil. 3:19; cf. Ro. 8:5; 12:16. así, sus sermones causarán más daño que bien. En vez de ahuyentar el mal, estará creando un gusto por él. Lo que debe hacer es predicar un sermón sobre la inmoralidad, y toda una serie de predicaciones sobre la gloria que hay en servir a Cristo y a su pueblo. Este método positivo sobre cómo vencer el pecado es característico de la enseñanza de Pablo. Nótese lo que sigue:

“Vence con el bien el mal” (Ro. 12:21);

“Vestíos del Señor Jesucristo y no proveáis para los deseos de la carne” (Ro. 13:14);

“Andad en el Espíritu, y no complaceréis los deseos de la carne” (Gá. 5:16); y

[ “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero … honesto … justo … puro … amable … de buen nombre … manténganse pensando en estas cosas … y el Dios de paz estará con vosotros” (Fil. 4:8, 9).

La misma verdad se ilustra en Col. 3:12–17. Esta es la única forma efectiva de “hacer morir los miembros que están sobre la tierra” (3:5–9a), como está claro también por 3:9a, 10.

3. Por consiguiente, el apóstol continúa, porque moristeis y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Los colosenses están muertos y sepultados en el sentido que ya explicamos en 2:11, 12. Ya no viven más ellos, sino es Cristo el que vive en ellos. Están muertos a su vieja naturaleza y al mundo gobernado por el pecado. Su vida ligada en el haz de los que viven con su Señor y Salvador Jesucristo (cf. 1 S. 25:29). Desde la eternidad

estaban incluidos en él (Col. 3:12; cf. Ef. 1:4). De parte de Dios, en el tiempo fueron implantados en Cristo por el Espíritu (Jn. 3:5; Ro. 6:5; 2 Co. 3:16; Ef. 2:22), y como un resultado de eso, de parte de ellos, fueron unidos a Cristo por medio de una fe viva (Gá. 2:20).

II. LA VERDADERA VIDA SE ENCUENTRA ESCONDIDA EN CRISTO.

“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”.

Aquí Pablo nos enseña que la verdadera vida se encuentra escondida en Cristo. Es curioso que use la palabra escondido, pero si consideramos un poco, así es, las cosas espirituales que son las que verdaderamente tienen valor en la vida se encuentran ocultas a la vista del hombre natural, pero nosotros debemos pedirle a Dios que abra nuestros ojos para que estos estén puestos en su persona y su reino. Ahora bien para lograrlo debemos morir a este mundo y re-direccionar nuestra mirada a las cosas espirituales: Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Morir al mundo significa renunciar a nuestros pecados, darle la espalda a la maldad y comenzar a vivir para Cristo, por un día estaremos con Él y se manifestara nuestra vida: Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

es la vida escondida. Escondida, ¿en qué sentido? En seis:

I. La vida escondida es la vida SEGURA, porque estamos escondidos en Cristo para Salvación, así como Noé y su familia fueron escondidos en el Arca (Is. 32:2; He. 11:7).

II. La vida escondida es la vida JUSTIFICADA, porque somos escondidos en Cristo para Justificación, como las piedras del Templo estaban escondidas bajo madera de cedro (madera roja, el emblema de la Expiación) y oro (el emblema de la Justicia Divina) (1 R. 6:18). En el Templo no se veía ni una sola piedra.

III. La vida escondida es la vida GOZOSA (Is. 42:11). Mientras andaba apresuradamente por una camino rural, una mañana fría y oscurecida por negros nubarrones, para tomar un tren, un canto feliz me hizo detener. Era un petirrojo resguardado a salvo en un árbol hueco, protegido de la tempestad, derramando su feliz cántico al Fiel Creador. Los escondidos pueden cantar de gozo.

IV. La vida escondida es la vida CÓMODA, y el creyente está escondido en Cristo como un débil polluelo está resguardado y a salvo bajo la cálida protección de la gallina (Mt. 23:37).

V. La vida escondida es la vida FRUCTÍFERA, porque somos escondidos en Cristo como el grano de trigo queda escondido en la tierra: para que lleve fruto. «¿Cómo puedo morir a mí mismo? Es bien cierto que se puede decir de los que están en Cristo: Estáis muertos».

Conclusión

¿Dónde está hoy en día nuestra esperanza? ¿Cuál es nuestra vida? ¿Hacia donde miramos? El lugar hacia donde dirigimos nuestra mirada es el lugar hacia el cual nuestro corazón mira y demuestra que es lo que amamos. Miremos hacia arriba, hacía el hogar al cual no solo hemos sido invitados, sino en el cual seremos glorificados y vivirmoes eternamente. No miremos más a nuestro alrededor y pongamos nuestra mirada en el cielo pues sabemos que Cristo volverá y disfrutaremos con Él durante toda la eternidad.